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Modern Warfare , primeras impresiones

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Uno de los juegos más deseados para este año no faltaba a su cita a la GamesCom. Por desgracia, sólo era una demostración para mostrarnos el nuevo modo cooperativo del que hará gala esta sexta entrega de la saga Call of Duty. No importa. El juego se mostraba tan pajero como lo esperaba, tan encantador como lo deseaba y tan arrebatador como he soñado. Modern Warfare 2 es adrenalina, es el señor shooter que te reconcilia con este género tan hastiado y estancado, y que apunta esas maneras por las que suspiramos. Después del salto, al detalle.

Que el stand de Activision Blizzard era puro amor ya os lo he contado, pero por ahora sólo os hemos contado las impresiones de Blur. Y desde luego allí había algo más, y no me refiero a Adriana, la PR de Activision, ni a la multitud de camareras que estaban más buenas que el pan. Hablo de Call of Duty Modern Warfare 2, la próxima entrega desarrollada por Infinity Ward (sí, los buenos) que nos pone los pelos con escarpias sólo de escuchar su nombre.

Y allí entre a la presentación a puerta cerrada, como sabiendo que iba a salir con un hype encima del copón. Y vaya que si fue así. Nos presentaron el modo Special Ops que se compone de misiones sueltas con acción pura y dura pese a su brevedad. Las podremos jugar con un compañero de batallas tanto online como offline (pantalla partida), o en soledad.

Las operaciones especiales se pueden jugar en tres modos de dificultad (Regular, Difícil y Veterano). Según en qué nivel superamos la misión se nos otorgará una, dos o tres estrellas, respectivamente, con las que podremos desbloquear nuevas misiones de este tan agraciado y dicharachero modo.

En la presentación sólo tenían disponibles cincos misiones, aunque sólo mostraban una misión… y no pasaba el mando por nuestras manos (seguramente para evitar que nos volvieramos locos en un ataque de adrenalina, arrancaramos la consola y nos lleváramos la beta a casa).

La Operación Especial empezaba en una habitación en la que podíamos elegir, tranquila y concienzudamente, el armamento que íbamos a llevar para ponernos a acribillar a diestro y siniestro. El fiera de Activision se decantó con un rifle de asaltado con lanzagranadas entre la marabunta de armamento. Una vez preparado, avanza un pasillo y coloca una C4 en la pared. Explota. Empieza la  acción.

La explosión nos pone a tono, y nos da una pequeña ventaja en forma de tiempo bala, al más puro estilo Matrix, para ponernos en situación y empezar a eliminar enemigos. Mientras el destrozo flota en el aire, y los enemigos advierten nuestra presencia, las balas bailan por el aire en esos segundos de apoteosis. Es Rock’n’roll en forma de shooter y yo disfrutó solo viendo.

Segundos después vuelve el timing real y los reflejos ya están en modo gacela. El framerate es tan estable que dan ganas de gritar que saquen ya el juego, y el juego de sombras deja claro que el equipo ha trabajado bastante en este tema. También los destrozos y lo dinámico que parece todo. Estamos en una especie de cárcel con un montón de taquillas sueltas en mitad que nos ofrece algo de cobijo para la orgía de disparos que sobrevuelan nuestra cabeza.

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La misión es muy estilo rush. Muy estilo ir a saco y acabar con todo bicho que se ponga delante. Algunos enemigos se acercaban para ver si de cerca podían rascar algo, sólo para encontrar la muerte a manos de nuestro cuchillo. Sigue exactamente igual, excepto por la sangre, en primara instancia un poco extraño y después, una vez ya acostumbrado, un poco más real y viscosa. Una sangre, que por cierto, nos salpica en la cara y no nos permite ver con claridad.

Y lo que no nos deja ver son a unos matones que llegan con un escudo para evitar las balas. Hombres de demasiada fe. Acaban también cosidos a balas, y alguno que otro desgarrado. Y en ese momento, ¡el personaje coge el escudo! Por desgracia, después le preguntamos, no se nos permite disparar mientras llevamos el escudo (los enemigos en cambio sí que pueden los cabroncetes). En cualquier caso ofrece una ventaja importante a la hora de recibir balazos y nos permite acercarnos a los enemigos para golpearles de cerca y dejarlos tontos de por vida.

Después de cambiar de arma, superamos la última habitación repartiendo un poco más de estopa. Acabamos con un par de tipos con granadas que están en un piso superior, lloviendo pedazos de piedras, y nos escurrimos por un agujero del suelo y se acaba la misión. Apenas cinco minutos en los que hemos soltado adrenalina sin cesar, pero con el regustillo de hacerse demasiado corto y con el ansia de poder jugarlo.

Le preguntamos sobre el número de misiones que habrían y decían que no estaban seguros por el momento, pero que ofrecería en total tantas horas como el modo campaña. No nos desvelaremos detalles que no fueran del Special Ops, como cuestiones del online, y nos instaron a esperar para tener más información pronto. Eso sí, nos dijeron que el juego va a ser más variado que nunca y que eso lo podremos comprobar tanto en los mapas del online, como el modo historia y las misiones del Special Ops. Chorreo.

10 de Noviembre, nos dijeron. Me limpié la espuma de la boca, maldecí por dentro a Activision por no dejarnos catar el juego y me fui a comer al stand de prensa como reprimenda, reflexionando sobre lo que había visto. Y lo que pensé, es que en Noviembre Internet se va a partir en trozos, porque el juego pinta de lujo.

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